Resumen VIII Jornada COVID-19 + Botellón

Resumen VIII Jornada COVID-19 + Botellón Featured

“La pandemia de la COVID-19 dejará en nuestra juventud unas secuelas más nocivas que la propia enfermedad”

Un grupo de expertos se reunieron para debatir el impacto de la COVID-19 en el aumento de adicciones como el alcohol entre los jóvenes. El alcohol destaca por ser de fácil acceso para los menores y es la sustancia psicoactiva percibida como menos peligrosa entre los estudiantes.

Así lo manifestó el Dr. José María Simón, responsable del Comité organizador de la Jornada COVID-19+Botellón: Reflexiones para promover modelos alternativos de ocio, que tuvo lugar el miércoles 16 de marzo en la sede de Foment del Treball en Barcelona.

El Dr. Simón señaló que “un 36% de las personas han aumentado su consumo de alcohol a raíz de la pandemia”, según datos de la OECD (Organisation for Economic Cooperation and Development). Esta organización realizó la encuesta en un total de 52 países, incluyendo los 38 que la componen, la Unión Europea y el Grupo G-20.

Son datos preocupantes, especialmente por lo que se refieren a los niños y adolescentes y lo denunció señalando que “un 47,1% de chicos y un 52,3% de chicas españoles reconocen haberse emborrachado al menos una vez”, citando el estudio monográfico sobre Alcohol, tabaco y drogas ilegales en España realizado por el Observatorio Español de las Drogas y las Adicciones. Este Informe señala que “en el grupo de 15 a 18 años, algo más de una tercera parte (36,1%) reconoce haber realizado esta práctica en el último año. En el sexo masculino este porcentaje se eleva a 38,5%, siendo del 33,5% entre las mujeres”.

Esta devastadora realidad que puede convertirse en adicción, con graves consecuencias en la salud física y psíquica de nuestros jóvenes, también repercute negativamente en el rendimiento escolar y se manifestará en menos aptitudes para la futura vida profesional.

Una Jornada de estudio necesaria

Un año más la Obra Social de la Fundació Casa de Misericòrdia de Barcelona, entidad benéfica que ofrece apoyo a los más vulnerables de los jóvenes de la ciudad condal, organiza una Jornada de estudio. “Pensamos que padres, educadores y personal sanitario son los tres vectores fundamentales para educar y promover hábitos saludables entre los jóvenes”, explica el Dr. Simón. La Jornada reunió a una docena de especialistas de la sanidad y la educación para debatir e intercambiar experiencias que puedan traducirse en propuestas positivas e inspiradoras para un estilo de vida más sano de niños y jóvenes.

“El botellón es un fenómeno sociológico”

El salón de actos de Fomento del Trabajo de Barcelona acogió una serie de mesas redondas y ponencias con el tema central de la relación entre la pandemia del Covid-19 y el aumento de problemas de alcoholismo entre los más jóvenes

Dentro de la jornada, denominada COVID-19 + Botellón: Reflexiones para promover modelos alternativos de ocio, el presidente de FCMB, Sr. Antonio Masriera, dio la bienvenida aludiendo a las dificultades estructurales que sufren los jóvenes hoy en día: “La crisis económica, el COVID-19 y ahora la guerra están dejando un fuerte impacto en una generación que busca expectativas de futuro, referentes morales y calidad en sus contactos y relaciones sociales”.

La introducción corrió a cargo de Alicia Peressutti, Defensora del Pueblo de Vila María (Argentina). “La pandemia ha agudizado todos los problemas”, fue una de las reflexiones de Peressutti, que con un crudo discurso presentó la realidad que han vivido muchos jóvenes y niños en los últimos años debido a las adicciones. “La adicción y la trata de personas aumentaron mucho durante la pandemia”, explicaba. “Todos los recursos se pusieron en salud, pero disminuyeron otros controles, sobre todo el del narcotráfico, lo que ha generado más adicciones”.

Las posibles soluciones

En la primera mesa redonda, especialistas de diversas disciplinas médicas conversaron sobre las posibles causas y soluciones que tiene el problema del alcohol, que se ha agudizado entre los jóvenes con el devenir de la pandemia.

Para el doctor Francesc Xavier Buqueras, la clave está en que “el COVID-19 ha sido un fenómeno biológico, un hecho excepcional en la historia de la humanidad, un fenómeno biológico que tiene aspectos sociales y psicológicos” y que ha “desencadenado patologías que ya existían pero que estaban enmascaradas”, como por ejemplo el alcoholismo juvenil.

Según Daniel Cruz, psicólogo y profesor de la Universidad de Barcelona, la solución pasa por entender a los adolescentes. “Es muy importante preguntarnos qué les importa”, explicaba. Además, es algo que implica no solo a la persona en sí, sino a su familia y a su entorno. “La salud mental es un tema de toda la sociedad, no solo de los especialistas. Es importante entender la complejidad de todos los factores. Es importante que los padres no dimitan de su papel educador, que no se rindan. El adolescente no encontrará estabilidad si no la hay en su familia”.

Por su parte, el doctor en Pediatría Joaquim Callabed apelaba a no criminalizar a los jóvenes: “Los adolescentes lo han pasado muy mal con el COVID-19. Generalizar adolescentes con borrachera y botellón no es justo”.

La resiliencia y la vulnerabilidad de los jóvenes fueron otros de los temas tratados en esta primera mesa. Mientras que Buqueras alegaba que existe cierta falta de autoridad por parte de las figuras paternas, Cruz explicaba que “un adolescente no rechaza la autoridad, lo que busca es alguien que sepa mucho de algo y pueda aprender, que no se convierta en autoritarismo”. Por su parte, Callabed apuntaba que “tenemos que intentar que nuestros adolescentes sean personas, que ocupen un lugar en la sociedad”.

La importancia de medios, influencers y la cuestión económica

En la segunda mesa redonda, varios expertos en diferentes disciplinas intentaron abordar los modelos alternativos de ocio más allá del botellón y cómo transmitirlos a los jóvenes.

Anna Plans, presidenta de la Asociación de Consumidores de Medios Audiovisuales de Catalunya, apuntó la dificultad para promover otras formas de ocio. “Los medios incitan al consumo de alcohol entre los adolescentes”, refiriéndose explícitamente a series de televisión y redes sociales. A lo que añadió que “el cerebro adolescente es más vulnerable y susceptible a las adicciones. La neurociencia explica que la exposición repetida a un modelo de conducta tiende a incorporarse en el espectador y, posteriormente, a repetirse”.

Es por ello que los ponentes estuvieron de acuerdo en que gran parte de los límites a este tipo de ocio tienen que venir por parte de las familias. Gisela Pruna, graduada en administración, dirección de empresas y coaching, apuntaba que “la reflexión va más para el entorno familiar” y hacía referencia al concepto de ocio como una “gran oportunidad para conocerse”. Jesus María Ruiz, vicepresidente de la Fundación Abat Oliba y gerente de la AIEJEC (Associació de Joves Empresaris de Catalunya), explicaba que los jóvenes “imitan lo que ven en casa con toda la explosividad de esa franja de la vida, por lo que no se trata de prohibir, sino de qué les proponemos”.

También fue protagonista dentro de esta mesa el papel de las redes sociales a la hora de promover este estilo de vida. Anna Hernández, del Área Técnica de Proximidad y Atención al Ciudadano de Mossos d’Esquadra, comentaba que “no se trata de prohibir el acceso a redes sociales o a móviles, pero sí de controlar lo que hacen. Que el menor tenga claro que ese dispositivo no es suyo, sino de su progenitor”. Además, destacó la importancia de la prevención y el conocimiento de las consecuencias legales del botellón. 

Los influencers y el aspecto económico del botellón fueron otros de los aspectos tratados en la mesa. Anna Hernández apuntaba que “los jóvenes se han dado cuenta de que pueden sobrevivir sin discotecas porque lo que quieren se lo pueden dar los botellones”, mientras que Anna Plans comentaba que “hoy por hoy los influencers más seguidos relacionan alcohol y diversión”.

 

El respeto, elemento clave

La clausura de la jornada corrió a cargo del doctor Josep Moya, psiquiatra y miembro del equipo CIPAIS de Barcelona. En su discurso, Moya aludió a la estigmatización de los jóvenes, pero también a la necesidad de inculcar desde todos los ámbitos el respeto a los otros como una de las claves para controlar y reducir este fenómeno entre los jóvenes.